Para pacientes

Si llevas años en esta lucha, no empezó ayer

Y probablemente tampoco empezó con la comida. Aquí te contamos qué miramos, cómo acompañamos y qué puedes esperar de un proceso con nosotras.

4 meses
Dura el programa principal
Individual + grupal
Formato de acompañamiento
100 % virtual
Desde cualquier país
Puede que te reconozcas

Nada de esto te va a sonar nuevo

Son las señales que más nos repiten las mujeres que llegan aquí. Aparecen juntas y casi siempre en silencio.

  • Piensas en comida todo el día

    Qué vas a comer, cuánto, a qué hora y qué harás después si algo se sale de lo previsto.

  • Comer viene con culpa

    No es un acto neutral: es una negociación con consecuencias emocionales.

  • Vestirte cuesta

    Probarte ropa, mirarte al espejo o salir en una foto puede decidir cómo te sientes el resto del día.

  • Empiezas con esperanza y terminas igual

    Cada intento nuevo trae ilusión al principio y la misma decepción al final.

  • Te comparas sin querer

    Con otras mujeres, con fotos tuyas de antes, con una versión de ti que nunca termina de llegar.

  • Y encima te culpas por seguir así

    Como si a estas alturas ya deberías haberlo resuelto tú sola.

Nada de esto es señal de debilidad ni de falta de carácter. Es un patrón conocido, estudiado y con salida.

Lo que casi nadie mira cuando pides ayuda.

El foco suele ponerse en lo que comes. Pero eso es la superficie de algo que se construyó mucho antes.

La psicología de la imagen corporal

Cómo aprendiste a mirarte y cuánto de tu día depende de esa mirada.

El efecto de la restricción

Restringir intensifica los pensamientos sobre comida y la sensación de descontrol. Es fisiología, no debilidad.

Los patrones que lo sostienen

Perfeccionismo, autoexigencia y culpa suelen mover el ciclo desde detrás.

[PENDIENTE] Fotografía real de una sesión

Dos formas de empezar según tu momento.

El programa es un proceso completo y estructurado. La terapia individual es un espacio más flexible. Si no sabes cuál te corresponde, escríbenos y lo miramos juntas.

Programa de AceleraciónPara Pacientes

Programa de Aceleración

Cuatro meses de acompañamiento: terapia individual, encuentros grupales y nutrición.

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Terapia IndividualPara Pacientes

Terapia Individual

Sesiones uno a uno con nuestras psicólogas, a tu ritmo y centradas en tu historia.

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El primer paso

Cómo empieza un proceso con nosotras

Sin formularios largos ni compromisos antes de tiempo. Primero conversamos.

  1. Paso 1

    Nos escribes

    Cuéntanos dónde estás y qué has intentado. No necesitas tener las palabras exactas ni un diagnóstico.

  2. Paso 2

    Conversamos

    Una conversación para entender tu situación y responder lo que necesites saber. Sin decidir nada ahí mismo.

  3. Paso 3

    Te decimos con honestidad si encajamos

    Si creemos que este no es el lugar para ti ahora mismo, te lo diremos y te orientaremos hacia dónde sí.

Lo que dicen las mujeres que ya pasaron por aquí

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Programa de Aceleración

[PENDIENTE] Reseña real.

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Terapia Individual

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Preguntas frecuentes

Las que más nos llegan antes de dar el primer paso.

¿Tengo que estar muy mal para pedir ayuda?

No. Una parte importante de las mujeres a las que acompañamos funcionan bien en su trabajo, en su familia y en su vida social, y aun así llevan años con una batalla interna que nadie ve. El sufrimiento no necesita ser visible para ser real.

¿Qué pasa si vuelvo a fallar?

Que no habrás fallado. Las recaídas forman parte de cualquier proceso de cambio psicológico y son información, no una prueba de que no puedes. Buena parte del trabajo consiste precisamente en dejar de leerlas como una sentencia sobre tu carácter.

¿Van a hablarme de mi cuerpo?

Vamos a hablar de tu relación con él: cómo lo miras, qué te dices, cuánto espacio mental te ocupa. No vamos a evaluarlo, medirlo ni proponerte cambiarlo.

¿Puedo hacer esto si ya estoy en terapia?

En muchos casos sí. Cuéntanoslo desde el principio y lo miramos contigo. Lo que no hacemos es sustituir un proceso en curso sin hablarlo antes contigo.

¿Me van a pedir que deje de cuidarme?

No. Cuidarse y castigarse no son lo mismo, aunque muchas veces hayan aprendido a confundirse. El trabajo va justamente hacia poder cuidarte sin que eso te exija vigilancia constante.

Llevo años con esto. ¿No es demasiado tarde?

No. La mayoría de las mujeres que acompañamos llega después de mucho tiempo, y ese tiempo no juega en contra: significa que ya sabes lo que no funciona. Lo que cambia no es tu capacidad, es el enfoque.

¿Hay que hablar delante de otras personas?

En los espacios grupales se comparte lo que cada una quiera compartir, y no hay ninguna obligación de hablar. Si el grupo te resulta inabordable ahora mismo, la terapia individual es un buen punto de partida.

¿Cómo sé cuál de los dos caminos me corresponde?

Escribiéndonos. Es la pregunta que más nos llega y no tiene una respuesta general: depende de tu momento, de tu disponibilidad y de qué necesitas ahora. Lo miramos contigo antes de que decidas nada.

¿No encuentras lo que buscas? Escríbenos

¿Empezamos por una conversación?

No tienes que llegar con todo claro ni con las palabras exactas. Escríbenos y te respondemos nosotras.

Si tu situación requiere atención sanitaria presencial y especializada, te lo diremos con claridad y te orientaremos.